domingo, 28 de mayo de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 4

Venimos de aquí.

La pista Mauritana terminó y comenzaba un viaje por carretera. Tanto la moto como el coche avanzaban a buen ritmo, hasta que el Mini se paró.

En este caso fue que no teníamos gasolina. En Mauritania hay que llevar gasolina siempre, ya que es complicado conseguirla. Gasoil lo hay en todos los lados, pero la gasolina escasea.

Ya que el Mini estaba seco, tocaba llevar a Fran en la moto hasta localizar una gasolinera. Primera, no había, segunda no había, tercera.... y así hasta diez gasolineras. Terminamos encontrando gasolina en la capital Nuakchot.

Lo malo es que habíamos recorrido 30 kilómetros que luego tuvimos que desandar para volver a realizarlos. El problema fue que se hizo de noche.

Los mauritanos conducen un tanto alocados a eso le uníamos que la Goldwing si dejabas de acelerar se paraba, que era de noche y que las calles de Nuakchot está en un porcentaje alto sin asfaltar, un cóctel que no se me olvidará en bastante tiempo.

A la entrada de la capi Fran me dijo "no pierdas mi culo que si te pierdes la liamos muy gorda", a partir de ahí seguí instrucciones y todavía no se como no me fui al suelo en los bancos de arena, como no le perdí en los cambios de dirección o como no se me caló ni una sóla vez la moto.

Llegamos a un albergue en el que se quedan la mayoría de los viajeros que pasan por esta ciudad.



Recuerdo que me cambié de catre, porque en la cama que elegí al principio había una mamá gata con sus gatitos. Y en esta zona del mundo el tema de los animales de compañía no es igual que en España, por lo que preferí prevenir que curar.

La mañana siguiente nuestro objetivo era cruzar la frontera Marroquí y quedar a dormir en el barbas (una especie de oasis ya en zona saharaui). 

Ese día el ambiente era tenso. Fran estaba nervioso con el paso de frontera, ni el mini ni la moto iban perfectos de papeles y en Marruecos se mira mucho que los vehículos que entran al país estén en regla.

A las 7:00 creo que recordar que nos pusimos en marcha. Los compañeros pararon a desayunar y yo me quedé sin desayuno porque me di cuenta que se me había olvidado la gopro. Ya es la segunda vez que me la olvido en un viaje, que desastre, jejee

Cargamos gasolina en abundancia para no quedarnos tirados como el día anterior y empezó la ruta. El clima era agradable para encontrarnos en el desierto y el paisaje a mi me flipó. Kilómetros y kilómetros de nada, con algún poblado viviendo en semejantes condiciones.

La gente vestía como los reyes magos, con túnicas de colores vivos y con turbante, todavía lo pienso hoy y alucino con esta gente.

En principio los mauritanos suelen tener mala fama, pero mi experiencia personal fue todo lo contrario, incluso me pedían si podían hacerse fotos conmigo, muy majos.

Gran parte del trayecto lo hice en solitario. El mini avanzaba a buen ritmo y era la moto la que estaba dando por saco. Yo estaba convencido que el carburador estaba lleno de impurezas y por eso andaba tan mal. Llegaron momentos de no pasar de 30 km/h.

Como las herramientas estaban en el mini, no tenía un triste destornillador para quitar el tornillo de las cubas del carburador e intentar limpiar por ahí un poco, no sabía muy bien que hacer. Lo único que pude hacer fue limpiar el fitro del aire pero no mejoró nada.

Pero se me iluminó la bombilla y me dije que si dejaba la moto seca de gasolina cortando el grifo de la gasolina, al menos se movería algo de la mierda del carburador. Casi la dejaba parar y luego abría a saco la reserva. De esta manera conseguimos subir la velocidad al doble e incluso al triple. Lo habíamos conseguido.


Tanto debimos tardar que el mini dio hasta la vuelta, yo flipaba. A estas alturas del viaje ya daba por hecho que nadie iba a mirar por uno, salvo uno mismo. Por lo que me llamó mucho la atención que dieran la vuelta. Luego maliciosamente pensé que la gasolina estaba  toda en la moto, por lo que no podían avanzar sin la moto, jejeje. Seguro que dieron la vuelta porque estaban preocupados, no se me mal interprete.

Echamos toda la gasolina que llevábamos y luego de nuevo el calvario de localizar gasolina. No hay en ningún sitio. Pero.... como siempre terminó apareciendo la solución. Si la pagas a 1.50 €/litro tienes gasolina, por lo cual la pagas claro.

En Mauritania a dos negocios "raros", uno es la gasolina y otro el cambio de moneda.

Sólo nos quedaba abandonar la frontera Mauritana, tierra de nadie y entrar en Marruecos.

El día todavía nos deparó una nueva sorpresa en forma de viandas tipo jamón serrano, chorizo de león o queso manchego...

En tierra de nadie hubo que llenar el mini de gasolina. Mientras se realizaba la operación, Felipe que es un crack, se fue a dar un rulo y encontró un jamón serrano entero, varios chorizos de Ezequiel y un par de quesos. Todo envasado al vacío de puta madre.

Jajaja, lo que no le pase a Felipe, yo creo que no le pasa a nadie; que gran persona y que suerte tuvimos gracias a él.

Risas, comedias y algo de estrés por cruzar la frontera marroquí terminan con este capítulo número 4 del viaje.

Continuará



lunes, 22 de mayo de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 3

Venimos de aquí.

Hoy nos toca reparar los vehículos. Sobretodo el Escarabajo viene muy maltrecho, de hecho casi la mitad del trayecto ha venido remolcado.

Tenemos dos objetivos, revisar la pérdida de potencia en la moto y revisar el Escarabajo. Para la moto, vamos a un mecánico que apareció en una Domintator. Cuando le ví, me dije, guay, este al menos sabe tocar una moto grande. Le explicamos lo que tenía y nos fuimos.

Este es un error, que aprendí. En África tienes que estar pendiente de lo que te reparan. El mecánico de la moto dijo después de reparar que habían sido las bujías que estaban muy separadas. Yo pensé que era imposible, ya que las bujías las traía yo nuevas desde España. Probé la moto, iba bien y me dije, bueno va bien, a saber que le ha hecho.

Por otro lado, estaba la tarea casi imposible de reparar el escarabajo. Fran fue a un taller que le pareció caro y al final acabamos en otro de un francés que era más caro que el anterior. De todas formas, en el taller del europeo, las cosas eran más serias. Tu realmente no miras tanto lo que te cobran sino que el trabajo sea efectivo. 

El coche necesitaba sacar motor, cambiar juntas del embrague, revisión de parte eléctrica y una puesta a punto general. Además necesitaba reparar los frenos, que si no lo recordáis sólo frenaba el freno de mano.


Con semejante panorama, Fran decidió que a partir de ese momento iríamos dos en la moto y tres en el mini.

Tuvimos algún que otro intercambio de parecer, en relación al  espacio disponible, pero rápidamente dejamos parte del equipaje que no era realmente necesario y continuamos el viaje.

Ese día, nuestro objetivo era la bonita ciudad de St Louis. 243 kilómetros nos separaban, pero como salimos tarde de Somone, por culpa de las visitas a los talleres, terminamos llegando al aterdecer.


Esta ciudad es conocida por el puente Eiffel que une la parte continental de la ciudad con la parte isleña, también es importante el festival de Jazz y la parte colonial. Realmente es una ciudad muy bonita, con contrastes brutales.






Para la elección del hotel hubo un momento raro. Fran nos dijo que apenas conocía nada, sabía de uno barato y uno normal. Al no estar claro el alojamiento, César se puso a buscar algo para el grupo por su cuenta.

Me dijo que si iba con la moto y tal, pero no me apetecía. Me imaginaba que al final sería como la infructuosa búsqueda de hotel en Passi, por lo que sinceramente ni me molesté. Sí que visité un hotel muy bonito que estaba prácticamente al lado de donde estábamos estacionados. Es como el mejor hotel de la ciudad y realmente está chulo.

Cuando César tenía tres hoteles buscados diferentes, Fran fué a otro de un Español que conocía. Había negociado un precio muy similar al que tenía César, pero al menos era algo conocido. Fuimos al hotel de Jai el Español. Se llama Siki hotel.



Después de cenar muy bien en el mismo hotel, nos fuimos a un concierto en la parte continental de la ciudad. Un taxi nos llevó a los cinco al otro lado, donde no nos dejaron entrar porque había que pagar entrada. Tras duras negociaciones y después de hablar con Jai el dueño del hotel, entramos, pero no conseguimos ver el concierto porque se hizo muy tarde.

St Louis es prácticamente frontera con Mauritania. Nosotros nos dirigimos a Mauritania por Diama.

Tengo un vídeo grabado donde digo los trámites en la frontera Mauritana, pero básicamente es sacar la visa, el pasavan y el seguro de la moto. Cuesta todo unos 75 € a día de hoy.

Una vez cruzada la frontera, empiezan unos 40 kilómetros de pista. Aquí también se paga un peaje por cruzar un parque natural. 10 €.

La pista con una moto trail se pasa sin ninguna complicación, con una Goldwing y un Mini, las cosas se complican un poco más.

Debido a las vibraciones, al Mini se le rompió un casquillo que sujetaba el alternador y la correa del ventilador. Esta avería fue totalmente impredecible y se solucionó muy bien con un tornillo de otra parte del vehículo.

Después de la avería perdí de vista al Mini. Con la GW iba despacio, ya que la moto no estaba en su habitat natural. Todo iba de cine, hasta que pisé una zona blanda con el neumático delantero y me fui al suelo.


Agradecí mucho tener a Felipe en el asiento trasero, ya que con su ayuda fue mucho más fácil levantar la moto. De ir sólo me imagino que alguien del camino me hubiera ayudado.

Afortunadamente, no tuvimos ningún tipo de daño físico, la moto apenas sufrió daño alguno, arrancó a la primera y pudimos seguir disfrutando de esta pista semi desértica.






Continuará....

Y como siempre el vídeo de este capitulo:


domingo, 14 de mayo de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 2

Venimos de aquí.

El escarabajo ni frena ni camina, realmente está bastante estropeado. Probamos a refrigerar más el motor, abriendo el capó, pero nada, iguales consecuencias. Al pasar cierto tiempo, perdía potencia y no caminaba.

En un pueblo de la carretera paramos a ver si había algún mecánico, siempre hay algún mecánico en África, cosa diferente es que solucione el problema. 

En este caso, se puso un filtro de gasolina nuevo, que sirvió sólo para avanzar unos cuantos kilómetros.


Como el coche seguía fallando, la solución fue remolcarlo con el Mini. El escarabajo sólo frenaba con el freno de mano, ya que el otro fue imposible repararlo a tiempo en Gambia, osea que se añadía un riesgo real a sufrir un accidente. No pasó, la destreza de Fran al volante y una velocidad moderada, sirvieron para librar.

Y así fuimos avanzando, hasta que el Mini dijo basta. Reventó la correa del alternador y no quemó la junta de culata de milagro. Cuando se dieron cuenta, fue por el típico silbido del agua hirviendo...


En estos momentos, estábamos tirados en  medio de ninguna parte, con un coche que apenas caminaba y otro que no reventó de milagro. La única viva, era la GoldWing.

Montó Fran en la moto y nos fuimos a ver si conseguíamos una correa. A unos 20 kilómetros había un pueblo en el que no conseguimos más que agua, para echarle al Mini. No nos arriesgamos ya a volver a remolcar el escarabajo, éste tendría que ir a la velocidad que fuera, pero sólo.

Y así fuimos avanzando, hasta que cayó la noche. La situación era:

  • Un mini que no cargaba batería por tener la correa del alternador rota, tampoco entraba a funcionar el ventilador del radiador y además tenía fallos eléctricos, que le impedían arrancar en ciertos momentos.
  • Un escarabajo que en cuanto calentaba, no pasaba de 30 Km/h
  • Una Goldwing que no pasaba de 4000 r.p.m.
Yo siempre iba el último, el mejor vehículo siempre tiene que ir al final, para ir rescatando a los que se van quedando tirados.

Cayó la noche cerrada, cuando el escarabajo paró. El mini no se dio cuenta y continuó. La situación era complicada, pero por increíble que parezca, siempre se encuentra alguna solución.

En este caso, Fran me dijo que fuera al pueblo y localizara un 7 plazas (un taxi grande) que viniera y remolcara el Escarabajo. Las instrucciones eran, que si localizaba al mini, estos se quedaran quietos y a parte, buscar un coche que estuviera bien y pudiera remolcar al pequeño beetle.

El punto del mapa en el que estábamos tirados era entre Passi y Djilor (Senegal). Volvíamos a Passi.

Me acerqué con la moto a Passi y en la gasolinera pregunté al primero que vi. Le conté que estábamos tirados y que buscara un coche. Se consiguió el coche y el hombre vino conmigo en moto. Yo le entendí 500 Francos cfa, pero no le dí mucha importancia. Que fueran y cuando hicieran el trabajo ya Fran les pagaría lo correcto. Me pidieron el dinero por adelantado, pero evidentemente les dije que no.

Llegamos al coche, y hubo un rato largo para negociar el precio. El tío me debió decir 5000 Francos (unos 7.5 €) en vez de 500, pero daba igual, ahora pedía 8000... Fran, le dijo que le daba 5000 y que si quería bien, sino que se fuera por donde había venido.

No entiendo porqué, pero Fran les dijo a los del mini que fueran por otro coche. Supongo que no se fiaba de mi, porque otra no me explico. Total, que una vez que tuvo acordado el precio con mi coche, se encontró con otro coche más que venía a lo mismo.

Allí en la plaza de Passi, se estuvo discutiendo un buen rato con el nuevo coche que en el fondo había venido para nada. 8000 habían pactado con el previamente y al final Fran le pagó, pero no se muy bien cuanto, supongo que los mismos 5000 que el primero...

Entre discusión y discusión, me fuí a buscar un hotel. Había un hombre, que medio hablaba Español, y fuimos a ver un hotelito que estaba a las afueras. Creo que la habitación eran 10000 (15 €), estaba suiecete, pero era lo que había.

Como no me gustó, me ofreció su casa. La fui a ver y me quedo con esta visita. En otras circunstancias hubiera dormido allí, pero esta vez, no se podía. La casa tenía un patio grande (tipo gallinero) y luego una habitación vacía de unos 40 m2, sin nada más que un colchón mugriento en el suelo. Había otra habitación, que era donde hacían la vida su mujer y sus dos hijas. Me las presentó. Estaban allí viendo la TV en una habitación minúscula, donde también cenaban... No supe que decir.

Le dije que el sitio no era adecuado, ya que no llevábamos ni sacos, ni esterillas ni nada. 

Por su cuenta, Fran, localizó otro sitio muy parecido al primero que fui yo, pero más cercano. Eran 12000 la noche, pero al estar cerca de la gasolinera, el escarabajo llegó con ayuda de la fuerza humana que lo empujaba.

A la mañana siguiente, un mecánico llegó y reparó el mini. Le puso bujías nuevas y localizó el problema eléctrico. El mini, no arrancaba con llave, sino que lo hacía con un destornillador, que hacía las veces de contacto. Además, había cables sueltos en el maletero que hacían masa, y en ocasiones se negaba a arrancar.

El escarabajo, era otra cosa. En estos momentos, el embrague seco, ya no hacía honor a su nombre y el motor perdía aceite a chorro. Se estaba planteando ya incluso un cambio de motor,  pero un cambio o una reparación no era posible en el sitio donde estábamos.


En el mismo pueblo, desayunamos bocadillo de judías impregnadas en aceite, con una extraña salsa por encima y huevo cocido. Yo estaba acojonado, porque veía un problema gástrico sobrevolarme, pero de forma increíble no me sentaba mal nada de lo que comía.



Retomamos la misma carretera del día anterior, nuestro destino era Somone. Es una zona costera preciosa, con algo de infraestructura, en donde se podría intentar reparar algo...

El escarabajo tiró primero, Fran me dijo que esperara al Mini, ya que César estaba en el baño y tardaba. Esperé. Cuando estuvo, paré a echar gasolina y ellos no me vieron y continuaron por la carretera. Me vi sólo y en ese momento sin saber ni siquiera cual era mi destino. Sabía que era la carretera de ayer y nada más. Recé porque no hubiera ningún cruce.

A los 15 o 20 kilómetros alcancé al Mini, pese a no pasar de 4000 rpm, la moto es mucho más potente y alcanzaba los 110 de velocidad máxima. Un poco más tarde apareció el escarabajo con su lento rodar.

En esa zona, hay muchos baobab, y como no, nos hicimos las típicas fotos en uno de ellos.



Después cruzamos un río en una barcaza y seguimos poco a poco hacia nuestro destino.


A partir de Fatick, hay nacional. Fran decidió que tirásemos primero el Mini y la moto. El escarabajo al ir más lento, iría detrás. El Mini iba a ir a máxima velocidad y la GW estaba a prueba a ver si conseguía seguirlo. Pasados unos kilómetros pararíamos a esperar por el Escarabajo.

Así se hizo, la GW a duras penas aguantaba la velocidad del coche y de la carretera, pero los adelantamientos son más rápidos en una moto y yo también le estaba cogiendo el truco. Había que abrir gas hasta las 4000 si querías más era peor, lo bueno era llevarla a punta de gas y sin prisas.

Al rato, paramos a esperar a Fran y a Piney en un cruce de carreteras.


Estaríamos allí una hora y media bien a gusto. Pese a la espera, me gustó estar allí parado y ver la actividad de la gente cada vez que llegaba un autobús o ver como César amenizó la espera con música de ACDC y las mujeres pedían que la quitásemos, porque les estaba levantando dolor de cabeza.


El beetle no aparecía, por lo que decidimos continuar solos. En este caso, César sabía donde íbamos y dar la vuelta a remolcar al escarabajo no era viable. Además Fran, se sabe buscar la vida. En cuanto llegáramos a una zona con WiFi, le comentaríamos nuestra situación.


Y así llegamos a nuestro destino. Un auténtico paraíso. Nos alojaríamos en casa de Ricardo, un Español que alquila habitaciones a según que gente. Con él fuimos a comer y posteriormente a ver la playa.


Fran y Piney llegaron habiendo vivido su calvario particular. Les había remolcado una furgoneta que les llevaba a 100 km/h en un coche sin frenos. A veces no pasan cosas porque no toca...


La playa y la zona de costa de este paraíso:








Continuará....

Y como siempre, el vídeo de este capítulo:

lunes, 8 de mayo de 2017

GAMBIA - ESPAÑA. CAP 1

La idea de viajar a Gambia, surgió en el Motorbeach del 2015 cuando conocimos a Fran Pardo, daba una charla sobre su viaje a Ciudad del Cabo y después hablamos con él. Nos comentó que tenía unas Yamaha XT y las quería llevar a Gambia.

Ahí estábamos Fran Brighton y yo para emprender el traslado.... Pero justo cuando llegó el momento, yo no pude hace el viaje por culpa de conseguir el trabajo en el que estoy ahora, por tanto, el viaje quedó pospuesto.

En ocasiones, las oportunidades no pasan sólo una vez, el viaje se volvió a repetir. Ahora se trataba de subir dos coches clásicos (Mini y Escarabajo) y una Honda Goldwing de 1983 desde Gambia hasta España. Yo subiría la moto, mientras que los coches los subirían Fran Pardo, Luis Piney, Felipe OO y César el trompetista.

Utilizando la página de skyscanner, conseguí un vuelo desde Asturias a Gambia, por sólo 180 €. El viaje estaba en marcha.

Tuve que vacunarme de fiebre amarilla y aprovechando, lo hice también de tifus y cólera. Compré el Malarone (medicación anti-malaria) y un spray antimosquitos. Después comprobaría que toda esta labor previa sanitaria fue cuando menos exagerada...

Aunque no llegué a ponerme nervioso, sí que estaba algo intranquilo. Viajar al Africa Negra, no iba a ser igual a ningún viaje de los realizados hasta la fecha. El peligro yihadista de Mauritania, el frente polisario, las enfermedades, la escasez de infraestructuras, el peligro a un accidente y otros tantos factores incontrolables provocaban esa sensación de intranquilidad que no es más que el miedo a lo desconocido. Esta vez, si que iba a salir de la tan manida "zona de confort"


Por fin llegó el día y empezó el viaje. Fue empezar y poco a poco se fueron disipando todos aquellos miedos iniciales.

Fran no me había dado dirección en Gambia, por lo que tuve un pequeño incidente en aduanas. Te exigen que des una dirección en el país, como me estaba esperando se resolvió de forma rápida y efectiva.

Ese día, nos fuimos a cenar y conocí al resto de la expedición. Para la ocasión se cenó en un restaurante Español. No se si fue el hambre o qué, pero yo cené de maravilla. Para detrás hubo botella de Ron para los seis que entonó bastante la velada. Allí a parte de los integrantes del viaje, cenamos con Berto, un funcionario Asturiano, afincado en Gambia que resultó ser un tío cojonudo.

Después de fiesta a Sene-Gambia, que es una de zona de fiesta Gambiana, enfocada básicamente para turistas.

Una impresión mala que me llevé, es que es una especie de puticlub, tanto para hombres como para mujeres. Si vas con intención de no tener sexo con las guapas Gambianas, te ves un tanto cohibido, ya que es imposible hablar con nadie sin que haya una relación comercial de por medio. Por otro lado, la fiesta sana y divertida. Me lo pasé bien.

VEHÍCULOS Y PERSONAS:

El viaje se realizará en tres vehículos.

  • Un Mini del 92. Se trata de un Mini Cooper con motor de 1300. El coche llegó a Gambia procedente de Suiza rodando y quedó en un desgüace. En principio, salvo los daños estéticos, el coche está bien.

  • Un Escarabajo de los 70. Fue el último en conseguirse, está realmente mal. Sobretodo se sabe que no tiene frenos. Para pararlo hay que accionar el freno de mano. Las ruedas traseras están desalineadas, tiene múltiples daños estéticos y en un coche que está "africanizado", lleva muchos años en Africa. Por contra, el motor es muy sencillo y fácil de reparar durante el camino.

  • Una Honda Goldwing GL1100 de 1983. Moto importada de USA en noviembre del 2016, aparentemente es una moto que está en perfecto estado. Se sospecha que puede estar una válvula pisada, no funciona la puesta en marcha y probablemente sea necesario una revisión general incluída la carburación (especialmente delicada en este modelo).

Los integrantes del viaje seremos:

  • Fran Pardo, aventurate y vive. Es el organizador del evento. Actualmente tiene fijada su residencia en Gambia y tiene mucha experiencia en esta zona de Africa.
  • Felipe OO, es artista. Será el encargado de decorar los coches. Ha viajado por numerosas zonas del globo, Africa es de las primeras veces.
  • Piney, es pintor. Amigo de Fran Pardo, Comillano. El más joven de todos, cargado de vitalidad y optimismo
  • César, productor de cine y tv, ganador de un goya. Actualmente reside en Guinea ecuatorial, conoce un montón de zonas de Africa.
  • Yo, me conocéis ya por el blog
EL VIAJE

Teníamos pensado salir el martes, pero los problemas del Escarabajo y también los problemas para conseguir la documentación de los coches y la moto, hicieron que el viaje se retrasase un día.

Eso me dio margen para conocer un poquito de Gambia. Fran me invitó a rodar con la XT por la playa, que se convirtió en una experiencia fantástica. Cuando empezamos, la marea estaba alta y fue más difícil, pero a la vuelta, con la marea baja, resultó algo único.


También fuimos a la descarga de pescado de Tanji. A primera hora de la mañana, vienen los cayucos cargados de pescado y la gente hace una cola para recoger todo el pescado que puedan en cestos. El pescado que se cae al suelo, lo pueden recoger los niños. Un espectáculo único y colorido.




El martes Fran no consiguió los papeles de los vehículos, si logró en cambio la matrícula de la moto y del mini, las reparaciones del escarabajo tampoco avanzaban a buen ritmo, de hecho no avanzaban a ningún ritmo, el coche seguía sin frenar y por poco acaba sin pintar.

Las gentes Gambianas, realmente no están acostumbradas a cumplir en el trabajo, ni siquiera con su propia palabra. Te dicen a todo que sí, pero luego están olgazaneando todo el día. Estas situaciones, provocaron momentos tensos, ya que si no se levantaba la voz y se les reñía de verdad, parece que no hacían nada.

La moto sin embargo, se consiguió arrancar. Tenía estropeada la puesta en marcha y se pudieron adaptar unas escobillas. Le cambiamos el aceite y el filtro, le pusimos presiones en las suspensiones y quitando que no pasaba de 4000 rpm iba bien. 

Por fin el miércoles salimos. Primero partió Fran Pardo, para intentar conseguir los papeles en Banjul. Algún que otro golpe de autoridad en la mesa y más de una riña, hicieron que tuviera algo parecido a un papel legal de los vehículos. Un país no puede funcionar bien con semejante desidia, es una lástima, la verdad.

Nosotros salimos después y nos encontraríamos con Fran en Banjul. Todo salió bien, y no se tuvo que quedar más tiempo, por fin estábamos en movimiento y todos juntos.

De Banjul se cruza a Barra por un ferry atestado de gente y de vehículos.



Se nos dio muy bien, fuimos casi de los primeros. Junto a nosotros también cruzó un elegante y nuevísimo Montero largo propiedad de Naciones Unidas. Enseguida me di cuenta que la UN y las ONGs tenían unos carracos que serían la envidia incluso en Europa....

La salida del Ferry, fue un poco más accidentada, ya que el Mini se dejó el tubo de escape en la rampa de salida. Este escape ya no se colocó en su lugar hasta Marruecos. El mini realmente es un coche que va a ras de suelo, no iba a aguantar las pistas que le esperaban con tan poca altura libre, lo mejor fue cargar el tubo en la baca del Escarabajo.

Al poco de salir de Barra el Escarabajo se negaba a caminar, cuando pasaba de cierta temperatura, no superaba los 50 km/h, pero esto será ya en el siguiente capítulo....

Si queréis ver el vídeo, aquí está el enlace:





Continúa aquí

lunes, 13 de marzo de 2017

SLOW GAMBIA RACE

Así voy a llamar al viaje que vamos a realizar Fran Pardo (Aventúrate y Vive), alguien que no conozco y yo, en tres vehículos de los 80 desde Gambia, hasta España.

Vamos a ir en un Mini, un Escarabajo y una GoldWing GL1100 del 82.




Este viaje surge en el motorbeach del 2014, en el que conocimos a Fran Pardo, Fran Brighton y yo y quedamos de bajar unas XT desde España a Gambia. Lamentablemente yo no pude bajar, y lo hizo sólo Fran Brighton.


El caso, es que después de su viaje hemos seguido manteniendo contacto con Fran Pardo, que está organizando aventuras a cual más loca por tierras Africanas.

En unos videos que subió, pedía gente para subir una goldwing del 82 en semana santa más o menos y como esta vez si que me encajaba muy bien, me he animado a vivir esta aventura.

El día 15 vuelo desde Asturias a Gambia y ahí comienza la aventura, cruzaremos Gambia, Senegal, Mauritania, El Sahara y Marruecos para llegar a España dos semanas más tarde.

Creo que es un viaje que promete y a mi me da un aliciente a seguir viajando, porque los que me conocéis, sabéis que la rutina me agobia un poco y siempre intento realizar cosas nuevas. Si es con moto, pues ya la leche!

Finalmente os cuelgo el trailer presentación de la aventura


lunes, 6 de marzo de 2017

SNOW TRAIL

El pasado fin de semana, salí con Lutxo (el de Motauros en Vespino) a matar un poco la mañana, intentado pasar una zona con nieve en el puerto que comunica Quirós con Ventana.

Fue una entretenida mañana de pisteo, en la que aprendí bastante. Sobretodo cuando aparecieron dos chavales, uno con una DRbig y otro con una GS 800 como la mía

Ahí va el vídeo:

lunes, 30 de enero de 2017

MOTAUROS EN VESPINO


Motauros en Vespino!! Vaya locura, jajaja

- ¿Por qué?

Todo empezó en el carpe (bar donde quedamos a tomar algo los viernes). Hace tiempo que tengo la idea de recuperar las motos que he tenido a lo largo de "mi vida en moto". La primera moto que tuve fue un vespino XE de color Negro. 

Entre cerveza y cerveza, se lo comenté a Lutxo y me miró con una cara de... buena idea, "yo también tuve una variant"

Después de eso, no se como derivó la conversación en "¿te imaginas ir a pingüinos en vespino?".

No hubo mucho más que pensar. El viaje estaba montado. De hecho inicialmente se llamó "MAHOU TAUROS EN VESPINO"

- ¿Quién hizo el viaje?

Inicialmente íbamos a ir Lutxo, Gayo, Iván y yo. Pero el viaje sólo lo realizamos Lutxo y yo. Iván (pese que se había pillado una Variant), no pudo por temas familiares y Gayo, nos proporcionó la logística. No llegó a comprar ciclomotor, osea que le tocó en furgo.

Fuimos en Vespino, pero volvimos en furgo. Con sufrir una vez, sirvió para consumar la aventura.....

- ¿Cuánto tiempo os llevó?

El viaje nos llevó 12 horas desde Gijón. Luis salió a las 8:00 de la mañana de Gijón y los dos desde Oviedo a las 9:00. Llegamos a Tordesillas sobre las 20:00.

Como hay aproximadamente 300 kilómetros, nos arroja una media de 25 Km/h.

Hay que tener en cuenta, que además de los repostajes, paramos una vez antes de subir el puerto, otra cuando coronamos y otras dos más en tierras castellanas.

- ¿Que autonomía tiene un vespino?

En mi caso, tiene una autonomía de 60 kilómetros, pero creo que llevo un chiclé demasiado grande para el 50 cc de serie. Pienso que la autonomía debería llegar a 80 kilómetros.

- ¿Subieron bien el puerto?

La verdad, que el puerto de San Isidro, no tiene las pendientes que tiene Pajares. Eso hizo, que no hubiera que dar ni una sola vez a los pedales y que tampoco nos bajásemos nunca.

Lo subieron como auténticas campeonas!!!


- ¿No es muy aburrido ir tan despacio?

Pues sorprendentemente no. No he visto este viaje más aburrido que un Oviedo-Cadiz por autopista, por ejemplo. De hecho, no me aburrí en ningún momento del viaje.

Incluso hubo momentos en los que disfruté de la carretera. La bajada del puerto me encantó o el paso por los pueblos en plan kamikace (jajaja)

Nuestra ruta estuvo muy bien escogida por Luis, fuimos a Tordesillas casi (por lo más directo) y fue un acierto.

- ¿Cual es mejor la Variant o el vespino?

Mmmm, buena preguna. Andar, anda más la variant. Pero yo me quedo con el vespino, es más elegante, jijii

Cierto es que aunque corre más la variant, la vespino fue ganando en efectividad a medida que iba avanzando el viaje. El cambio a castilla le vino genial.

También la gasolina 98 de lutxo se notó un huevo.

Estos motores están tan justos, que cualquier pijada se nota muchísimo!!!

- ¿Repetirías?

Sin dudarlo, SI


Lo termino aquí de momento, podéis preguntar lo que queráis y voy editando el post (si hay alguna pregunta, claro, jejeje